La Provincia de Salta,
desde la aridez del oeste al frondoso bosque chaqueño al
este, ofrece una asombrosa variedad de paisajes donde
desiertos, montañas, valles, ríos y selvas se suceden en
una invitación permanente a la aventura y el descanso.
Un recorrido por Salta puede comenzar desde su ciudad
capital, no por casualidad denominada “la linda”. Centro
urbano neurálgico del noroeste argentino que conserva
tradiciones y manifestaciones culturales de muy diverso
origen, donde destacan sus construcciones coloniales y
monumentales iglesias. Entre los atractivos
arquitectónicos e históricos tienen un lugar
preponderante el Cabildo Histórico, donde funciona
actualmente el Museo Histórico del Norte; las iglesias
Catedral, de San Francisco y el convento de San
Bernardo; construcciones de estilo colonial actualmente
convertidas en museos como las de Uriburu, Arias Rengel
y Hernández.
En las afueras de la ciudad puede recorrerse el cerro
San Bernardo, desde cuya cima pueden divisarse el
trazado urbano y el valle de Lerma; o las villas
veraniegas de San Lorenzo, Castellanos, Los Yacones,
Lesser, La Calera y Vaqueros, hasta extenderse, por ruta
9 hasta el embalse Campo Alegre.
Otro de los célebres paisajes salteños es el de los
Valles Calchaquíes, un recorrido que atraviesa pueblos
de gran tradición cultural. Ingresando desde el norte
por ruta 33 se accederá a la Quebrada de Escoipe con sus
singulares formaciones rocosas y un poco más adelante se
atravesará la Cuesta del Obispo, atravesada por valles
de altura.
A partir de allí, la sucesión de pueblos que comienza
con Payogasta y sus reservas arqueológicas, pasará por
Cachi, con sus bellas casas coloniales, y de ahí por
ruta 40 atravesará Seclantas y su cementerio de
principios del siglo XIX; Molinos, la cuna del poncho
salteño; Angastaco con sus bodegas artesanales, y
culminará en la región vitivinícola de San Carlos,
Animaná y Cafayate, la más grande y famosa ciudad de los
valles Calchaquíes.
La región andina, al oeste, es un desolado ámbito,
dominado por la puna, una meseta de altura salpicada de
salares. Puede recorrérsela en el famoso “Tren de las
nubes”, que desde Salta y parando en San Antonio de los
Cobres, llega hasta el límite con Chile, en el Paso de
Socompa. Este viaje es una experiencia única,
proporcionada por los increíbles paisajes de altura que
se atraviesan.
Hasta San Antonio de los Cobres, antiguo pueblo minero,
puede accederse también por ruta 51. Partiendo desde
Salta y atravesando Campo Quijano, se llega a Santa Rosa
de Tastil, donde se encuentran importantes ruinas
arqueológicas del período prehispánico, y desde allí se
sigue hasta el destino previsto.
El norte salteño es un espacio geográfico singular que
presenta a su paso numerosos atractivos. Región boscosa
con montañas que decrecen hacia el este, en sus valles
pueden encontrarse extensas parcelas con cultivos
tropicales como azúcar, bananas, café o citrus.
Comunidades aborígenes wichis, churupíes y chorotis,
entre otras, de vida tradicional y apacible, ofrecen sus
artesanías a los visitantes, mientras que a pocos
kilómetros, en marcado contraste, pueden divisarse los
yacimientos petrolíferos de la provincia.
En el sur, los principales atractivos lo representan el
Parque Nacional El Rey, enclavado en un valle boscoso,
desde donde, tomando por ruta 34 se puede acceder a la
ciudad de Metán, epicentro de una intensa actividad
agrícola y ganadera. Muy cerca de allí, a unos 14 km. se
encuentra el Monumento Histórico Nacional conocido como
la Posta de Yatasto, lugar donde se reunieron los
generales San Martín, Belgrano y Güemes, en la histórica
campaña del norte. Siguiendo siempre por ruta 34 se
accede a la ciudad de Rosario de la Frontera, donde a
solo 7 kms se encuentra un centro termal.
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