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 ///  RUTA DEL VINO - CHILE
- La Ruta del Vino.

Once rutas en el territorio tienen un común denominador: un viaje al mundo del vino, desde el proceso de elaboración hasta la revelación de los principios de una cata. En sus recorridos se conocen las propiedades vitivinícolas, paisajes de viñedos y pueblos pintorescos que le acercarán a la historia y a las tradiciones propias del mundo rural chileno.
De esta forma, se podrá compartir con todo aquello que ha dado origen a la “cultura” del vino, en el sentido más amplio de la palabra. Tanto si se va por las rutas del vino, como si se deja guiar por la curiosidad.
Las condiciones naturales del país, su cordillera, campo y geografía en general, le otorgan identidad propia, actúan como complementos perfectos que envuelven y aportan encanto al viaje. Esta es una invitación a descubrir y disfrutar encuentros tan variados como los sabores y aromas de los vinos producidos en Chile.

- Valles.

- Valle de Elqui.
Este valle constituye la frontera norte de la vitivinicultura chilena. El hábitat de los viñedos concede características peculiares a cada vino y, en este caso, lo semi desértico, lo arenoso y la escasez de humedad del suelo hacen lo suyo. Condiciones diferentes le permiten producir desde Carmenère y Syrah de excepcional calidad y singularidad, hasta especiales y novedosos Sauvignon Blanc.

- Valle del Limarí.
Este valle transversal y estrecho ha sido configurado por el Río Aconcagua, que se origina en la cabecera del monte homónimo, cumbre más alta de Sudamérica y del Hemisferio Sur. Con vocación vitivinícola desde 1870, especialistas, consumidores y visitantes identifican sobresalientes vinos Syrah como la variedad emblemática de esta tierra.
Las viñas que han abierto sus puertas al turismo se caracterizan por ser muy heterogéneas; algunas poseen posicionamiento internacional y gran tamaño, así como otras aún utilizan antiguas maquinarias para producir vinos dulces; son distintas dimensiones que se manifiestan hacia el visitante en una gran experiencia enoturística.

- Valle del Aconcagua.
Este valle transversal y estrecho ha sido configurado por el Río Aconcagua, que se origina en la cabecera del monte homónimo, cumbre más alta de Sudamérica y del Hemisferio Sur. Con vocación vitivinícola desde 1870, especialistas, consumidores y visitantes identifican sobresalientes vinos Syrah como la variedad emblemática de esta tierra.
Las viñas que han abierto sus puertas al turismo se caracterizan por ser muy heterogéneas; algunas poseen posicionamiento internacional y gran tamaño, así como otras aún utilizan antiguas maquinarias para producir vinos dulces; son distintas dimensiones que se manifiestan hacia el visitante en una gran experiencia enoturística.

- Valle de Casablanca.
Es un valle pre litoral ubicado en la planicie costera en medio de la Ruta Santiago-Valparaíso. Las plantaciones de vides se originaron en 1982 y actualmente hay alrededor de 25 viñas grandes instaladas en el valle.
La zona posee un clima semiárido con influencia marítima que produce una condición de niebla, que da paso a un sol diáfano y radiante que permite trabajar las plantas sin exceso de temperatura. Esto es propicio para una maduración lenta que permite a las variedades blancas mantener un sabor e intenso aroma. Sus vinos se caracterizan por su frutosidad exacerbada, no sólo con respecto a otros valles chilenos sino también con otras regiones del mundo.
Chardonnay, Sauvignon Blanc, Pinot Noir y Merlot son las cepas emblemáticas de Casablanca y juntas abarcan el 90% de la superficie total plantada. En su recorrido aparecen imponentes bodegas y viñas boutique, con impecables viñedos que los visitantes pueden conocer.

- Valle de San Antonio.
Corresponde a uno de los valles vitivinícolas más jóvenes del país. Los viñedos surgen en 1997 y, en menos de una década, se crearon cuatro viñas, las cuales han entregado a esta zona una identidad propia como productora de vinos Premium.
El paisaje de San Antonio se caracteriza por innumerables lomas y colinas con suelos graníticos y arcillosos de la Cordillera de la Costa, sectores que reciben frontalmente vientos fríos del Pacífico. Esto expone a los viñedos a fuertes brisas oceánicas que obligan a producir pequeños racimos que maduran lentamente, pero con altas concentraciones de sabor y aroma. Estas condiciones son muy favorables para cepas como Sauvignon Blanc, la cual se expresa con un carácter propio en la zona, desarrollando un gran frescor y acidez.
Las condiciones templadas durante la primavera y el verano, son perfectas para la producción del Chardonnay. También se han introducido otras variedades, como Syrah, obteniéndose excelentes resultados.

- Valle del Maipo.
Ubicado en el centro del país siguiendo el curso del Río Maipo, colindante con la Región Metropolitana. Aquí se encuentra la zona con mayor tradición vitivinícola del país y donde fueron fundadas las primeras viñas. El Maipo es un valle flanqueado al este por la Cordillera de los Andes y al oeste por el cordón montañoso de la costa. Posee excelentes suelos aluviales y condiciones geoclimáticas propicias para la producción de vinos finos.
Un clima mediterráneo y estaciones bien marcadas, veranos calurosos e inviernos suaves -libres de heladas en años normales-, logran que el Cabernet Sauvignon sea la cepa más sobresaliente; con intenso color, gran consistencia y cuerpo, además de delicados aromas y expresión frutal, la mayoría de los mejores Cabernet de nuestro país provienen de esta zona.

- Valle del Cachapoal.
La cuenca del Cachapoal se extiende hasta el Lago Rapel, formando una suerte de carretera por donde las brisas marinas se deslizan bañando de frescor los viñedos. Esto se explica por las bajas alturas de la Cordillera de la Costa que, justo al llegar al Río Cachapoal, permite el paso del viento. Este sube como un chiflón en las tardes, por el río, desde el valle hacia la montaña, refrescando los viñedos, razón por la cual esta zona es considerada de madurez límite.
La gran masa montañosa se hace sentir con fuerza en las laderas que caen hacia el valle central, marcando oscilaciones térmicas que constituyen un factor de tipicidad en sus irrepetibles vinos: especial elegancia, suavidad de taninos, uvas perfumadas y frescas, con una perfecta relación entre acidez y dulzor.
Tierra de Merlot y Carmenère, cepas que se identifican plenamente con el Valle del Cachapoal. Los vinos tintos presentan gran concentración y sabores dulces con un alto nivel de frutosidad, con sabores a chocolate y mermelada.

- Valle de Colchagua.
Este valle ha tenido desde siempre una vocación netamente agrícola. Es una tierra bendecida para producir cepas tintas. Cálido y naturalmente seco, pero con abundante agua proporcionada por los ríos Tinguiririca y Colchagua. Es un angosto valle agrícola que comienza a los pies de Los Andes y se extiende en dirección oeste hasta el Océano Pacífico.
Entremedio, es posible encontrar numerosos microclimas y tipos de suelo, laderas accidentadas, ideales para plantaciones y un número creciente de viñas capacitadas para elaborar excelentes Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah, muy buenos Carmenère y Malbec.
A fines de 1996 se crea, en el Valle de Colchagua, la primera Ruta del Vino de Chile con el propósito de promocionar, a través de la actividad turística, esta denominación de origen como zona productora de vinos finos.

- Valle de Curicó.
Está integrada por 15 viñas tradicionales de la provincia: Viñedos Puertas, Altacima, Aresti, Bodegas y Viñedos Dusaillant, Correa Albano, Echeverria, Inés Escobar, Las Pitras, Mario Edwards, Miguel Torres, Millaimán, Pirazzolli, San Pedro, Santa Hortensia y Valdivieso. Muchas de ellas pueden ser vistas desde la carretera 5 Sur y se encuentran completamente equipadas y preparadas para atender a los visitantes. Varias de las viñas que son parte del circuito realizan un recorrido al interior de sus instalaciones y viñedos, instancia en que relatan su historia, procesos, premios logrados y finalizan con una degustación de sus mejores vinos los cuales pueden adquirirse en las salas de ventas presentes en cada uno de estos lugares.
Algunos tours incluyen visitas a pueblos típicos, monumentos, museos, centros de artesanías y sectores cordilleranos y costeros. Además, en distintas épocas del año se realizan eventos como la “Noche de las Viñas” en Vichuquén a fines de enero y la “Fiesta de la Vendimia” la tercera semana de marzo en Curicó.
El Valle de Curicó en tanto, posee 17.140,4 hectáreas plantadas de vid con condiciones óptimas de clima y suelo para la plantación de cepas finas, como el Cabernet Sauvignon, Merlot, Carménère, Malbec y Syrah. Los vinos de Curicó son exportados a todo el mundo, destacando países como Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Suecia, Francia, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Irlanda, España, Japón, México Y Brasil, entre otros

- Valle del Maule.
Estas viñas son las más australes del Valle Central de nuestro país y está integrada por 15 viñas Balduzzi, Botalcura, Calina, Casa Donoso, Casas Patronales, Corral Victoria, El Aromo, Gilmore Estate, Hugo Casanova, J. Bouchon, Terra Noble, Valle Frío, Vía Wine, Chilean Wines Company y La Reserva de Caliboro, todas de la provincia de Talca y Linares. Tienen su oficina en Villa Cultural Huilquilemu, a no más de 20 minutos de trayecto en vehículo desde Talca. Cuenta con un centro de visitantes, visitas guiadas a distintas viñas del Valle del Maule, Enoteca, sala de ventas de las viñas asociadas, exposición y venta de artesanías representativas de toda la región y degustación de excelentes vinos. La ruta organiza interesantes eventos como “La Noche del Carménère”, “La Fiesta del Vino” y muchas otras actividades llenas de magia y tradición.

- Valle del Itata.
El Valle del Itata es la frontera austral del mapa vitivinícola de Chile. Es extenso, con terroirs cercanos a la costa, de buenos y excelentes blancos y tintos. Sus viñedos están plantados en planos, suaves lomajes o en los cerros costeros, con vista al mar.
Tiene una historia vitivinícola que se remonta a la época colonial, cuando jesuitas y encomenderos plantaron las primeras cepas traídas de España. La historia cuenta que los mejores vinos chilenos de esa época procedían de Concepción. Es decir, de los valles de su entorno, como el del Itata. Era una vitivinicultura a la española, como lo fue por siglos hasta que comenzó a decaer porque todo se trasladó a la zona central.
Las modernas viñas instaladas en el valle no sólo producen vinos procedentes de las nuevas cepas, sino que aprovechan la abundante producción de País y Moscatel de Alejandría, junto a otras variedades finas como Cabernet Sauvignon y Chardonnay
 
 

 ▼ DESTINOS EN CHILE

 - Isla de Pascua
 - Pucón & Villarrica
 - Santiago
 - Valparaíso
 - Viña del Mar

 ▼ TERMAS EN CHILE

 - Zona Norte
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 - Zona Sur
 - Zona Patagonia

 ▼ TURISMO EN CHILE

 - Centros de Esquí
 - Lagos y Volcanes
 - Patagonia Chilena
 - Ruta del Vino
 - Valles Centrales

 ▼ DISTANCIAS A CHILE

 - Distancias a Santiago de Chile

 - Buenos Aires - 1.590 Km.
 - Mar del Plata - 1.320 Km.
 - Montevideo - 1.760 Km.
 - Punta del Este - 1.810 Km.
 - San Carlos de Bariloche - 370 Km.
 - Ushuaia - 960 Km.

 

 
 

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